miércoles, 11 de marzo de 2020

Guía de actuación (SARS - Cov-2)

Guía de actuación ante el coronavirus

Respuestas para saber qué hacer ante la sospecha de padecer la Covid-19, cómo prevenir el contagio o cómo convivir con una persona infectada

Si sospecha que padece la Covid-19, la enfermedad provocada por el nuevo coronavirus surgido en la ciudad china de Wuhan, o tiene preguntas sobre cómo protegerse, esta guía recoge las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Sanidad sobre cómo actuar ante la expansión del SARS-CoV-2.





1. ¿Cómo puedo prevenir el contagio?
Extreme las medidas de higiene y evite el contacto con personas contagiadas.
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2. ¿Qué hago si sospecho que estoy contagiado?
La manera de proceder depende del grado de exposición.
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3. ¿Cómo sé si he estado en contacto estrecho con un caso positivo?
Se considera “contacto estrecho” una distancia inferior a dos metros.
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4. ¿Cómo convivir con alguien contagiado por coronavirus?
Aísle al paciente y extreme las precauciones.
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5. ¿En qué consiste el test del coronavirus?
El test se basa en la toma de muestras del tracto respiratorio.
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6. ¿Cómo es la prueba en el laboratorio?
Los facultativos realizan una prueba denominada PCR.
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7. ¿Qué ocurre si me confirman que tengo la Covid-19?
Le someterán a un aislamiento domiciliario o un ingreso hospitalario.
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8. ¿Cómo sé que me he curado?
Son necesarias dos pruebas negativas.
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9. ¿Puedo volver a contagiarme?
No existen evidencias científicas que lo demuestren.
Más información 
10. ¿A qué teléfono debo llamar?
Consulte en este listado los números de teléfono habilitados.
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1. ¿Cómo puedo prevenir el contagio?

2. ¿Qué hago si sospecho que estoy contagiado?

La rápida explosión de casos positivos registrados en España ha cambiado el escenario sobre cómo proceder. La declaración del estado de alarma obliga a todos los ciudadanos que residen en España, tengan o no síntomas, a permanecer en sus domicilios durante al menos 15 días salvo para la compra de alimentos, productos de primera necesidad, cuidado de personas dependientes, desplazamientos al trabajo y actividades análogas con el fin de frenar los contagios. Si presenta síntomas, contacte telefónicamente con los servicios de salud, valorarán su estado y le indicarán si debe o no acudir a un centro sanitario. Si los síntomas son leves, en principio le recomendarán que continúe con el aislamiento domiciliario. Si vive fuera de España y presenta síntomas compatibles con la Covid-19 (fiebre, cansancio o tos seca), ha viajado a zonas consideradas como foco de infección (China, Corea del Sur, Singapur, Irán, Italia o España) o ha estado en contacto estrecho con un contagiado la primera medida que debe tomar es el aislamiento domiciliario durante al menos 14 días. Puede seguir el siguiente protocolo:

domiciliario durante al menos 14 días. Puede seguir el siguiente protocolo:






A) Tengo síntomas
B) He estado en zonas de riesgo o en contacto con un contagiado
¿Ha estado en zonas de riesgo o en contacto con un contagiado?
¿Tiene síntomas?
NO
NO
¿Ha estado a menos de dos metros de un contagiado durante un tiempo continuado?
Aíslese
Acuda a su
médico como
una consulta
habitual
NO
Haga vida normal y
vigile sus síntomas
Aíslese
¿Aparecen
síntomas?
¿Aparecen
síntomas?
Llame a
emergencias
o al número
especial
habilitado
NO
Continúe hasta los 14 días de cuarentena
Le harán un
test domiciliario
Negativo
Positivo
Caso
descartado
Síntomas
leves
Síntomas
graves
Aislamiento
Ingreso hospitalario

Los síntomas más comunes de la Covid-19 son fiebre, cansancio y tos seca. Algunos pacientes también sufren dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.






SÍNTOMAS
Comunes
Posibles
Fiebre
Congestión y/o
secrección nasal
Dolor de garganta
Tos seca
Grave
Dificultad para respirar
Cansancio
Diarrea (posible)

Si tiene problemas respiratorios graves, como dificultad para respirar, solicite siempre atención médica o contacte con su servicio de emergencias local. Cualquier persona que se encuentre hospitalizada por una infección respiratoria aguda será sometida a un test del coronavirus cuando se hayan descartado otras posibles causas infecciosas que puedan justificar el cuadro clínico, independientemente de si ha estado en contacto estrecho con un contagiado o si ha viajado a un foco de infección en las dos semanas previas.

3. ¿Cómo sé si he estado en contacto estrecho con un caso positivo?

Se considera “contacto estrecho” cuando se ha permanecido a una distancia menor de dos metros de un caso probable o confirmado durante un tiempo continuado (dependerá de cada caso y del criterio de las autoridades o facultativos).






En la cabina de clase turista de un avión convencional, podrían verse expuestas entre 12 y 25 personas.
En un turismo, todos los ocupantes pueden verse expuestos al virus.
En un autobús de 55 plazas, se pueden ver expuestos entre 14 y 21 ocupantes.
La distancia a la que puede transmitirse el virus de humano a humano es de unos dos metros.
2 m

4. ¿Cómo convivir con alguien contagiado por coronavirus?

Para aislar a un contagiado de coronavirus en su propia casa es conveniente que disponga de una habitación de uso exclusivo para él. También es recomendable no compartir baño con el infectado y evitar, en la medida de lo posible, coincidir con el paciente en otras habitaciones de la vivienda para cumplir el protocolo de mantener al menos un metro de distancia con cualquier caso positivo.






Siempre que se pueda, se recomienda instalar al paciente en una habitación de uso exclusivo.
Asegurar una buena ventilación y una ventana con acceso a la calle.
Si es posible, reservar un cuarto de baño para la persona contagiada.
Un cubo de basura con tapa automática y bolsa en su interior con cierre hermético para los desechos del paciente.
La puerta debe permanecer cerrada.
Debe limitar la circulación por el hogar a situaciones imprescindibles.
Para minimizar el contacto, el paciente intentará comunicarse con el resto de familiares o convivientes a través del móvil.
Mantener al menos una distancia de al menos 1 metro con el paciente.
Si sale de la habitación, se recomienda el uso de mascarilla y una correcta higiene de manos con agua y jabón o un desinfectante a base de alcohol.
1-2 m

Cuando convive con un contagiado de la Covid-19 es imprescindible una limpieza exhaustiva diaria para evitar nuevos contagios. Se debe prestar especial atención a las superficies que haya podido tocar el infectado.






60º
60º
Agua
Lejía
La persona encargada de la limpieza deberá usar mascarilla y guantes.
Para la limpieza debe usarse una solución de agua con lejía: una parte de desinfectante por cada 49 de agua.
Limpie diariamente todas las superficies de contacto frecuente: picaportes, mesas, interruptores, grifos, inodoros, teléfonos y teclados.
La vajilla y el menaje debe lavarse con agua caliente y jabón, preferiblemente en un lavaplatos para alcanzar los 60º.
La ropa del paciente se puede lavar por separado con detergente habitual a una temperatura de entre 60º y 90º. Deje que se seque totalmente.

Los residuos contaminados de un infectado por el coronavirus SARS-CoV-2 pueden ser peligrosos para la seguridad del resto de personas que conviven con él. Por ello, un tratamiento correcto de los restos generados puede evitar posibles contagios. Es imprescindible el uso de elementos de limpieza desechables, aislar correctamente y en bolsa de plástico la basura, y una higiene personal exhaustiva tras el tratamiento de estos residuos.






La toalla del contagiado tendrá un único uso y se meterá en un cubo específico.
Tire los guantes y la mascarilla a la basura y lávese las manos a continuación.
La basura debe estar dentro de una bolsa de plástico cerrada.

5. ¿En qué consiste el test del coronavirus?

El test se basa en la toma de muestras del tracto respiratorio. Lo realiza un sanitario en el propio domicilio, generalmente cuando el caso de estudio es asintomático o los síntomas son leves, o en un centro de salud, si el paciente se encuentra ingresado por un cuadro grave.






Muestras respiratorias
Otro tipo de muestras
Exudado o aspirado/lavado
Exudado
Esputo
Aspirado endotraqueal
Biopsia o necropsia
de pulmón
Lavado broncoalveolar
Suero
Sangre
Heces
Orina

Si la prueba es negativa, el caso se descarta. Solo si es positiva o no concluyente, se toman nuevas muestras, que han de enviarse al Centro Nacional de Microbiología (CNM):
  • Pareja de sueros tomadas con una diferencia de entre 14 y 30 días: el primer suero debe recogerse en la primera semana de enfermedad. Si solo es posible recoger una muestra de suero, ha de tomarse al menos 14 días después del inicio de los síntomas para poder confirmar la presencia de anticuerpos específicos.
  • Heces y orina: Para confirmar o descartar la excreción de virus por vías alternativas a la vía respiratoria en pacientes positivos.
En esta crónica, un paciente aislado en su casa cuenta en primera persona cómo fue su prueba.

6. ¿Cómo es la prueba en el laboratorio?

Los facultativos realizan una prueba denominada PCR (siglas en inglés de reacción en cadena de la polimerasa) en un laboratorio de microbiología. Estos son los pasos:






a. Se toma una muestra del material genético frotando con un bastoncillo la cavidad bucal.
b. Se añaden cebadores, que son moléculas diseñadas para conectar con el genoma del virus.
Cebadores
c. Los cebadores se extienden, generando una réplica del material genético.
d. Mediante esta técnica, se generan múltiples réplicas del material genético original. De esta forma es más fácil detectar el ARN viral.
e. Para considerar un contagio, hay que obtener dos pruebas PCR positivas a partir de genes alternativos.

7. ¿Qué ocurre si me confirman que tengo la Covid-19?

Si no presenta síntomas o los síntomas son leves, las autoridades sanitarias le prescribirán aislamiento domiciliario y que extreme las medidas higiénicas para no contagiar a cuidadores, como el uso de mascarillas, lavado de manos con agua y jabón o un desinfectante a base de alcohol. La mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial.
Si los síntomas son graves, le recomendarán el ingreso hospitalario. No hay ningún medicamento antiviral específico para tratar la Covid-19. La mayoría de los pacientes se recuperan con la ayuda de medidas de apoyo para aliviar los síntomas.

8. ¿Cómo sé que me he curado?







Para dar el alta de los casos confirmados se requerirá:
Dos tomas de muestras respiratorias separadas por al menos
>24h
Ambas deben ser negativas

9. ¿Puedo volver a contagiarme?

No existen evidencias científicas que demuestren que una persona que se ha contagiado de SARS-CoV-2 pueda volver a infectarse una vez superada la enfermedad. No obstante, la OMS ha advertido que los infectados de Covid-19 sí pueden seguir infectando incluso cuando han superado la enfermedad, por lo que solicita mantenerlos en aislamiento durante dos semanas después de que los síntomas desaparezcan.

10. ¿A qué teléfono debo llamar?

Consulte en este listado los números de teléfono que las comunidades autónomas han habilitado para informar sobre el coronavirus:
Andalucía955545060
Aragón061
Asturias112
Baleares061
Canarias900112061
Cantabria900 612 112
Castilla y León900222000
Castilla-La Mancha900122112
Cataluña061
Comunidad Valenciana900 300 555
Extremadura112
Galicia900400116
Madrid900102112
Murcia900121212
Navarra948 290 290
País Vasco900203050
La Rioja941298333
Melilla112
Ceuta900720692

El VIRUS (SARS - Cov-2)

Así infecta el coronavirus

Equipos científicos avanzan en la comprensión del virus a nivel molecular, esencial para desarrollar vacunas







1. ¿Qué es un coronavirus?
Un coronavirus es una cadena de material genético (ARN) recubierto de una membrana de proteínas que la protegen y de la que sobresalen otras proteínas que le ayudan a unirse a las células humanas y entrar en ellas.
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2. ¿Cómo infecta la célula humana?
El SARS-CoV-2 se une a las células humanas usando la proteína ACE2, situada en la superficie exterior de las mismas.El virus encaja su proteína S en la ACE2 como una llave en una puerta. Una vez dentro utiliza la maquinaria celular para producir entre 10.000 y 100.000 copias de sí mismo que se lanzan a infectar nuevas células.
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3. ¿Cómo puede ser su vacuna?
Las vacunas y otros tratamientos intentan interferir en el proceso de infección. El objetivo es enseñar al sistema inmune a identificar al virus y destruirlo.
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4. ¿Qué son las zoonosis?
Son enfermedades infecciosas transmitidas de animales a humanos. El 60% de las enfermedades infecciosas humanas tienen su origen en patógenos compartidos con animales salvajes y domésticos. Cada año este tipo de enfermedades infectan a unos 1.000 millones de personas y 2,7 millones de muertos.

Los virus son inquietantes porque no están vivos ni muertos. No están vivos porque no pueden reproducirse por sí mismos. No están muertos porque pueden entrar en nuestras células, secuestrar su maquinaria y replicarse. En eso son efectivos y sofisticados porque llevan millones de años desarrollando nuevas maneras de burlar a nuestro sistema inmune. Es una batalla que comenzó hace más de 3.500 millones de años con la aparición de las primeras formas de vida en la Tierra y que continúa ahora con la epidemia global de coronavirus.

Más del 60% de las enfermedades infecciosas en humanos vienen de patógenos compartidos con animales salvajes y domésticos. Cada año estas enfermedades infectan a unos 1.000 millones de personas y matan a 2,7 millones de ellas, la inmensa mayoría en países pobres. El coronavirus ha causado por ahora poco más que 3.300 defunciones. Un 0,1% del total.






La recombinación de los virus
La zoonósis, el paso del virus de los animales al ser humano, se puede dar después de un proceso de recombinación de diferentes virus.

En el caso de la gripe H1N1 de 2009 el paso se dio de aves a cerdos y de ahí al ser humano.

La aparición de patógenos emergentes es cada vez más frecuente debido a las actividades humanas. Uno de los casos que mejor lo ilustra es la enfermedad desconocida de la que alertaron dos médicos —uno en Los Ángeles otro en Nueva York— el 5 de junio de 1981. Describían infecciones pulmonares y un cáncer agresivo que ya había matado a algunos de sus pacientes. Todos eran hombres jóvenes, sanos y homosexuales.



En aquel momento era imposible saber que todo había comenzado 60 años antes en un rincón de África —Kinsasa, en la entonces colonia belga de Congo— donde el virus de inmunodeficiencia de chimpancés había contagiado a un humano, convirtiéndose en el VIH.
El virus se expandió gracias a una tormenta perfecta amplificada por los humanos: un gran movimiento poblacional provocado por el colonialismo, transportado hacia la costa por el nuevo ferrocarril y acelerado por el tráfico de mujeres prostituidas el VIH se transmite por vía sexual. Después de los años sesenta, el virus salió de África hacia América y el resto del mundo para convertirse en una pandemia que ha infectado a 75 millones de personas y matado a 30 millones. Es asombroso que toda esta historia no se conociera hasta 2014, cuando se analizaron por primera vez secuencias genéticas de diferentes cepas virales de humanos y chimpancés de la zona de Congo. Cuanto más parecidas son dos cepas, más cercanas están en el tiempo y el espacio. Es lo mismo que ahora se está haciendo con el coronavirus.
Por ahora no se sabe qué animal originó el brote de SARS-CoV-2, pero todo apunta a que sucedió en China y que la especie en cuestión fue un murciélago. Los murciélagos son uno de los reservorios de virus más habituales, incluido el ébola, probablemente porque han desarrollado una inmunidad que les permite sobrevivir con cargas virales leves. Cuando estos patógenos saltan a otras especies, sus sistemas inmunes no saben luchar contra ellos y puede originarse una epidemia si el virus es evolutivamente apto para propagarse. Lo más parecido a la secuencia genética del nuevo SARS-CoV-2 es un virus de murciélago aislado en Yunnan (China) con el que comparte el 96% de su material genético.








El nuevo coronavirus y el SARS de 2003 —otro primo cercano con el que comparte más del 80% del genoma— usan la misma puerta de entrada: la proteína ACE2, que se forma en la superficie exterior de las células del pulmón y otros órganos y que siempre tiene que estar ahí, pues es esencial para mantener la presión sanguínea y evitar enfermedades cardiovasculares. Para el virus, la ACE2 es como una cerradura en la que introduce una llave: la proteína S. Cada tipo de coronavirus tiene una proteína S ligeramente diferente —es uno de los elementos que más mutaciones acumulan debido a su importancia para iniciar la infección— y conocerla en todo su detalle es esencial para poder desarrollar tratamientos.







El actual coronavirus es capaz de abrir cerraduras de células humanas y de muchos otros mamíferos, pero no de ratones o ratas, los animales más usados en investigación. Para sortear este problema hay que desarrollar ratones transgénicos que producen la versión humana de la ACE2. Uno de los primeros estudios realizados con estos animales, publicado por científicos chinos en Biorxiv, muestra que la virulencia del nuevo patógeno es “moderada”; menor que la del SARS de 2003. Esto puede explicar por qué el 80% de los infectados solo desarrolla síntomas leves, según la Organización Mundial de la Salud.




Una vez dentro de la primera célula humana, un coronavirus puede generar hasta 100.000 copias de sí mismo en menos de 24 horas, explica Isabel Sola, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). Cada vez que sucede este proceso la célula invadida es destruida y esto es lo que puede producir la neumonía y el resto de síntomas de la enfermedad Covid-19.
Cada vez que un virus infecta a una célula nueva se pueden producir erratas —mutaciones— en el copiado de su secuencia genética, compuesta por 30.000 unidades en comparación un genoma humano contiene 3.000 millones. Existe el miedo de que en una de las millones de veces que el virus se multiplica gane una mutación que le dé una nueva capacidad, por ejemplo más letalidad. Pero eso no es lo que suele suceder, explica Ester Lázaro, experta en evolución de virus del Centro de Astrobiología, en Madrid. “Normalmente, los virus suelen cambiar a mejor. Para ellos no tiene sentido volverse muy letales, pues pierden la posibilidad de que la gente infectada siga haciendo vida más o menos normal, se mueva e infecte a más personas; por eso el proceso de evolución, que es un proceso ciego, suele favorecer que los virus se hagan cada vez menos virulentos”, detalla.
Las vacunas y antivirales que se están desarrollando se basan en interferir en el proceso molecular de infección, que sucede a escalas de diezmilmillonésimas de metro. Para entender la forma exacta de las proteínas virales y humanas se usan criomicroscopios electrónicos que congelan las muestras a casi 200 grados bajo cero. Esto permite obtener una imagen fija y detallada de las proteínas virales.
Una de las vacunas más avanzadas se basa en introducir un ARN mensajero que produce la proteína S del virus, pero no el resto del patógeno. Esto permite que el sistema inmune la identifique y la recuerde, de forma que si un virus real entra en el cuerpo, los anticuerpos se unen a esa proteína y comienzan el proceso para destruir al virus. Esta vacuna desarrollada por la empresa estadounidense Moderna en colaboración con los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EE UU va a comenzar a probarse en voluntarios sanos en abril. Pero se trata solo de la primera de las tres fases de pruebas en humanos necesarias para aprobarla. Según el NIH, ninguna vacuna estará lista para usarse antes de un año, con lo que solo podrá usarse si el patógeno resurge el próximo invierno o si se convierte en una enfermedad estacional, como lo es la gripe.








Una posible vacuna
Una vacuna consiste en introducir en el cuerpo humano un agente que se asemeje al virus para que el cuerpo genere anticuerpos y sea capaz de defenderse de él.

Para la posible vacuna del coronavirus se pueden usar dos caminos utilizando información del propio virus SARS-CoV-2.

Una vez dentro de la primera célula humana, un coronavirus puede generar hasta 100.000 copias de sí mismo en menos de 24 horas, explica Isabel Sola, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). Cada vez que sucede este proceso la célula invadida es destruida y esto es lo que puede producir la neumonía y el resto de síntomas de la enfermedad Covid-19.
Cada vez que un virus infecta a una célula nueva se pueden producir erratas —mutaciones— en el copiado de su secuencia genética, compuesta por 30.000 unidades en comparación un genoma humano contiene 3.000 millones. Existe el miedo de que en una de las millones de veces que el virus se multiplica gane una mutación que le dé una nueva capacidad, por ejemplo más letalidad. Pero eso no es lo que suele suceder, explica Ester Lázaro, experta en evolución de virus del Centro de Astrobiología, en Madrid. “Normalmente, los virus suelen cambiar a mejor. Para ellos no tiene sentido volverse muy letales, pues pierden la posibilidad de que la gente infectada siga haciendo vida más o menos normal, se mueva e infecte a más personas; por eso el proceso de evolución, que es un proceso ciego, suele favorecer que los virus se hagan cada vez menos virulentos”, detalla.
Las vacunas y antivirales que se están desarrollando se basan en interferir en el proceso molecular de infección, que sucede a escalas de diezmilmillonésimas de metro. Para entender la forma exacta de las proteínas virales y humanas se usan criomicroscopios electrónicos que congelan las muestras a casi 200 grados bajo cero. Esto permite obtener una imagen fija y detallada de las proteínas virales.
Una de las vacunas más avanzadas se basa en introducir un ARN mensajero que produce la proteína S del virus, pero no el resto del patógeno. Esto permite que el sistema inmune la identifique y la recuerde, de forma que si un virus real entra en el cuerpo, los anticuerpos se unen a esa proteína y comienzan el proceso para destruir al virus. Esta vacuna desarrollada por la empresa estadounidense Moderna en colaboración con los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EE UU va a comenzar a probarse en voluntarios sanos en abril. Pero se trata solo de la primera de las tres fases de pruebas en humanos necesarias para aprobarla. Según el NIH, ninguna vacuna estará lista para usarse antes de un año, con lo que solo podrá usarse si el patógeno resurge el próximo invierno o si se convierte en una enfermedad estacional, como lo es la gripe.






Una posible vacuna
Una vacuna consiste en introducir en el cuerpo humano un agente que se asemeje al virus para que el cuerpo genere anticuerpos y sea capaz de defenderse de él.

Para la posible vacuna del coronavirus se pueden usar dos caminos utilizando información del propio virus SARS-CoV-2.
Proteína S
Proteína E
Proteína N
Membrana
glicoproteica
ARN
Dos tipos
de vacunas
A partir de la
A partir del
proteína S
virus completo
Se identifican los genes de virulencia (los que hacen enfermar) y se genera una copia del virus completo sin esos genes infecciosos.
Se crea un ARN mensajero que ordena a la célula producir la proteína S y se introduce en las células humanas.
Las células comienzan a generar proteínas S.
Cuando el cuerpo percibe el virus, genera anticuerpos para identificar y atacar a todas sus proteínas.
El sistema inmunológico envía anticuerpos para identificar y atacar a esas proteínas.
Así, cuando el virus real entre en el organismo, los anticuerpos y el resto del sistema inmune lo eliminan.
Así, cuando el virus real entre en el organismo, los anticuerpos identifican la proteínas S y destruyen el virus.
Desarrollada por la empresa estadounidense Moderna, va a comenzar a probarse en voluntarios sanos en abril. Pero, según el NIH, ninguna vacuna estará lista para usarse antes de un año.
Este equipo ya ha desarrollado este tipo de vacuna para el SARS y el MERS y han empezado el proceso para reconstruir sintéticamente el SARS-CoV-2.

El laboratorio de Sola y Luis Enjuanes en el CSIC trabaja en una vacuna más compleja. Su equipo ha desarrollado un método de transcripción reversa para generar réplicas del coronavirus sin necesidad de manejar el patógeno real. Su idea es ir estudiando uno a uno sus genes, identificar cuáles son los que originan virulencia y retirarlos, de forma que crean una vacuna parecida al virus original, pero incapaz causar enfermedad.
“En este caso la respuesta inmune es más completa y duradera. Aquí hemos desarrollado vacunas como estas para el SARS y el MERS. Ahora estamos en el proceso de reconstruir el nuevo coronavirus”, explica la investigadora. Aquí también hay por delante un largo trabajo científico.
El equipo de Sola es uno de los ocho en España que acaban de ganar financiación de urgencia de la Unión Europea para investigaciones sobre el virus y recibirán 2,4 millones de euros. En este caso el equipo de la investigadora desarrollará anticuerpos monoclonales contra el SARS-CoV-2 cuyo efecto sería unirse a la proteína S e impedir la infección. Otro proyecto coordinado en el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología del CSIC desarrolla un método de diagnóstico en 30 minutos.

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